domingo, 13 de diciembre de 2009

Los mods

El movimiento mods floreció en medio de una época de cambios trascendentales. A finales de los 50 el mundo se estaba recuperando de la Segunda Guerra Mundial. El anhelo de todos giraba en torno a olvidar lo ocurrido y mirar al futuro con esperanza, al mismo tiempo que el miedo, la inseguridad y el inconformismo brotaban entre la juventud. En este caldo de cultivo son muchos los que sienten la necesidad de marcar la diferencia por lo que son y lo que les gusta. Nos encontramos en los orígenes de lo que hoy conocemos como las tribus urbanas, momento en el que aparecen en escena los mods.

La tendencia mod (del inglés modernism -modernismo-) fue un movimiento musical y cultural basado en la moda y la música que se desarrolló en Londres en esta época. Por un lado, sus integrantes se declararon fanáticos del Modern Jazz y otros estilos musicales afroamericanos. Y por el otro, mostraron su rebeldía a través de una indumentaria inusual, basada en los grandes intérpretes de esta música.

Esta corriente destaca por el sentido práctico de la vida. Las scooters -un símbolo de su identidad- se fueron incorporando poco a poco a la imagen Mod más por necesidad que por diseño, pues el tener una scooter, bastante asequible y al alcance de los jóvenes trabajadores, facilitaba mucho las salidas nocturnas. Aunque finalmente, eso sí, se convirtieron en un reflejo del ansía de destacar de los Mods, que competían entre ellos para ver quién tenía más retrovisores, bocinas o luces. La parka, otro icono de este movimiento, surge también fruto de la necesidad de aplacar el frío al conducir una motocicleta.


Los modernistas también eran intelectuales. Estaban interesados en la cultura, el pop art y la filosofía existencialista. Y en general, en los estilos del continente europeo: conducían motonetas italianas, bebían café expreso, se cortaban el pelo al estilo francés y veían cine de la Nouvelle Vague (Nueva Ola francesa). Los mods se veían a sí mismos como ciudadanos de Europa o del mundo más que como simples residentes británicos. Por el día trabajaban como empleados de oficina o dependientes, mientras que por la noche frecuentaban clubes donde podían escuchar su música. Para poder mantener ese ritmo de vida frenético, recurrían frecuentemente al consumo de anfetaminas.

El individualismo, la elegancia, las ganas de destacar y de pasárselo bien son los rasgos que mejor definen esta cultura juvenil que tuvo su auge a mediados de los sesenta. Esas ganas de destacar son el motor que les lleva a una búsqueda frenética de las últimas tendencias musicales y de moda, las cuáles son abandonadas una vez que se convierten en algo masivo y utilizado por el resto.


Pero no todo fue un camino de rosas. Los mods vivieron episodios violentos y llegado un momento comenzaron a desintegrarse. Este movimiento dió lugar a otros muy opuestos, por un lado aparecieron los hard-mods (que al final dieron lugar a los primeros skinheads) y por otro, la tendencia hippie.

El movimiento mod tiene otra característica: ha resurgido en varios momentos. En los años setenta se enciende de nuevo la llama extinguida de los mods de la mano de figuras de la música como Paul Weller, líder de The Jam o el estreno de la película "Quadrophenia", un hito de la cultura mod. Así es como el estilo cala en otros países del mundo y también llega a España, sobre todo en las décadas de los setenta y ochenta.

En los noventa surgió la escena Britpop que mostraba obvias influencias mod, con bandas como Oasis y Blur. Los mods también fueron un aporte notable al movimiento Northern Soul. En los últimos años ha habido u resurgir del pop más puro, el Power Pop, y de una estética retro. Quizás por esto los mods han vuelto a salir a escena en las noches de cualquier ciudad europea. Les sigue uniendo, como en los 60, algo difícil de desintegrar: la música. En la actualidad la subcultura mod se ha extendido por todo el mundo, y existe como una minoritaria cultura underground.


Eloísa, Evelin y Ramón

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